y

y aunque cuando vuelvas
sea otra vez demasiado tarde
ya no nos importarán los tiempos
ni los suicidios prohibidos en primavera
ni las poesías desgarradas de Alejandra mientras la lluvia nubla la ciudad
ni los perros
ni las perras negras
Ya no seremos
más
que mitología del desencuentro y del desencanto
o
quizás
cuando vuelvas
no sea
demasiado tarde

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