Un comunicador del devenir

  • En lugar de resolver, reconocer y juzgar;
    hallar, encontrar y robar
    Deleuze/Parnet – Diálogos
  • Creo que esta frase define en cierto modo acciones claves que todo comunicador, considerado agenciamiento colectivo de enunciación, inmerso en palabras nacidas antes de ser enunciadas; en discursos indirectos, puede desarrollar en el marco de una filosofía del devenir.
    Un comunicador que calca, encorseta y tipifica, no accede al mundo de causas y efectos de cualquier otro: de cualquier otro acontecimiento, persona, objeto.

    Un comunicador devenido, está abierto a todo acontecimiento, a ver y mirar y buscar e indagar e indagarse, sabiendo que las respuestas, son preguntas y líneas de fuga, instancias de desterritorialización. No puede estar “estable y de pie”.
    “Uno ha dejado de ser un autor, se ha convertido en una oficina de producción…nunca ha estado tan poblado” Esa sensación de explosión permanente, se siente primero en el proceso de lectura de los filósofos devenidos. La inmersión en esta corriente, es una situación de desborde paulatino y latente. Un comunicador devenido, es un comunicado super poblado. Desbordado. Que fluye.

    Un comunicador propio del devenir , jamás se conforma con la superficie, con lo superficial. Se permite la confusión, la trama y retrama, se permite las variaciones, los cambios y las alteraciones. No piensa en términos de verdades absolutas, sino en términos de conversaciones mutantes y mutables. Sabe que “lo único que existen son palabras inexactas para designar algo exactamente.” Y aún así, se anima, se arriesga, juega. Juega siempre a pesar de.

    Un comunicador devenido, “es bilingüe en su propia lengua”. No se deja presionar por lenguajes mayoritarios ni aquellos basados en la limitación de los posibles rizomas. Sabe que los conceptos, son efectos e intensidades y que van más allá de lo que se nombra. Y cuando nombra al verbo, lo hace en infinitivo, porque éstos son “devenires ilimitados.” Vive a base de intersecciones de signos.

    Un comunicador devenido, está al asecho, al encuentro, está en proceso, en mutación, está atento, abierto. Escucha, siente, percibe, articula, se extiende, construye, se mira y se rearma, y rearma lo que mira. Rostrifica lo que mira. Y entra a lo que mira, por cualquier parte. Desde y en, cualquier parte.

    Busca lo diferente. “No se trata de ideas justas, sino justo de ideas…” Vive en la diferencia y en la potencia de ser diferente, más allá de la univocidad esencial. Reinventa lo que existe. Vive en la convergencia y la divergencia. Vive en la fisura. Entre las fisuras. En el “Y”. En la periferia.

    Un comunicador del margen se siente contemporáneo de quien aumenta su potencia, de quien lo activa, de quien lo alegra. Charla con el mundo entero, con la historia entera, sin fechas. Charla según su propio mapa expandido y extendido. Es nómade y huérfano.

    Aprende, aprende, aprende. Acelera, ocasiona, hace que las cosas y los discursos pasen. Pasen y circulen de bocas, de cuerpos, de personas. Personas “compuestas de líneas muy diversas y que no siempre saben sobre qué linea de sí mismo están, ni por dónde hacer pasar la línea que están trazando…” Un comunicador del devenir, es respetuoso de las líneas y los gestos de los otros. Los detecta. Los disfruta. Los acepta. Y sabe que son líneas y gestos que encierran ruidos, animales, movimientos.

    A un comunicador rizomático, le cuesta no ver, le cuesta negar, domesticarse, reprimir/se y resignarse. Compone. Se emociona y emociona. Siente. Padece. Sufre. Se cae sólo para levantarse. Recorre. Corre. Se corre. Y “rompe todo tipo de círculos en provecho de los polígonos.” Es un emprendedor de la pragmática y de la palabra que “hace que surja en el lenguaje una nueva lengua”. Es un emprendedor de la mirada.

    Un comunicador de los bordes, es una extraña combinación entre la violencia y la pasión del que ama. Es su propio proyecto de habladurías y decires y actos. Es un desierto denso en voces: “el desierto, la experimentación con uno mismo, es nuestra única identidad, la única posibilidad para todas las combinaciones que nos habitan.”

    Habla a conciencia y a corazón. Hace. Atropella. Escribe. Escribe atropellado y atropellando. Escribe de la mano, dando manos, acaricia: “Escribir es trazar líneas de fuga (…) Al escribir se proporciona escritura a los que no la tienen, y éstos a su vez proporcionan a la escritura un devenir sin el cual no existiría.”

    Escribe en soledad. Pero piensa con otros, entre otros, de “a otros”. Negocia. Respira política, micro política. Crea. Y “como todas las cosas y personas creadoras, está en el medio, crece por el medio…”

    Un comunicador del devenir desea. Inventa mundos que no lo esperan. Multiplica. Lucha.
    Es un caleidoscopio. Un aleph.

    -las frases citadas corresponden al libro «Diálogos» de Gilles Deleuze y Claire Parnet-

    2 Comments

    1. Marcia
      24 marzo, 2012 21:53

      ‎»Inventa mundos que no lo esperan». Me encantó, mal. Deberían ser los «Términos y condiciones» para ser comunicador. Sos lo más amiga, no me canso de decírtelo. Ojalá todos los comunicadores fueran así, devenidos, multiplicadores, rizomáticos, nómades, periféricos, «Y»s, etc etc etc, es decir, ojalá fueran todos contemporáneos nuestros 🙂 Orgullosa de tí, siempre ♥

    2. daniel arrighi
      19 julio, 2012 14:22

      Un hermoso juego de palabras conexas e inconexas, que sustituyen la unidad por la alteridad. Esta lógica le imprime al comunicador un pensamiento que suma otredades y diversidades. Una mixtura de flujos que se entrecruzan. Felicitaciones Ana Clara. Me anoto en ese «sin rumbo» del comunicador que propones.