Felices 100 días #ConectarLab – algo mini sobre la sociología del LAB

Experimentar, expresar, exponer/se, extraer, tocar, mirar, proyectar, decir sí a unas cosas, decir no a otras, definir, redefinir, hablar, mostrar, recapitular, raccontar, enfocar, diseñarse, filmar. Dibujar. Colorear. Escribir.

Un laboratorio no es más que la vida misma entre algunas paredes, mesas y cielos abiertos. No es más que interpelar a la vida misma y a los conocimientos. A cada rato, de a ratos, con otros, para otros.

En el LAB no se olvidan del cuerpo, de la danza, de amasar, de sentarse en el piso, en los pisos, de tocar la guitarra, de cantar y bailar. En el LAB uno es en cuerpo y cabeza. Y creo aporta mucho a la cosa experimental. Y mucho al rediseño que buscamos en el aula, en la educación misma. Sin corazón, sin sangre en las venas, sin proyectos divergentes y que hacen ruido desde el nombre, ¿cuál es el sentido? ¿dan ganas de aprender y desaprender? ¿dan ganas de probar? ¿de probarse? ¿de aprobar?

Porque “si el nombre es el arquetipo de la cosa”, nombrar no es un acto minúsculo sino un manifiesto en su plenitud. Si hablamos de lab y pensamos todas las versiones que se nos ocurran, ya hablamos de un formato/destino/apuesta muuuy diferente a otro tipo de e-spacio. Y a otro tipo de composiciones entre los co-espaciantes. Como dice Alejandro “eso es una banda creativa, algo que excede en mucho no solo a los individuos y al grupo sino a todas las constricciones y restricciones (que limitan, pero al mismo tiempo modelan), todas las nanointervenciones que sirven para ajustar, reinventar o reorientar los proyectos en curso.”

Proyectos orientados en

  • Aprender a través de las pantallas
  • Conocer mediante códigos y bits
  • Rediseñar entornos educativos
  • Narrar en todos los sentidos

Proyectos orientados en pensar la robótica, la nueva escuela, las NTI, en articulaciones, convenios, enla semiótica de los videojuegos (se entiende hasta qué punto se busca entender????), open data, hackeos profesionales, televisión digital, en la “programación como programa” de alfabetización, en el crowdsourcing como infraestructura y en pedegagías disruptivas. Pero no de contreras, sino de intensas.

En la convergencia del devenir como modo de vida y lo que vengo llamando caos estratégico “aparecen preguntas inesperadas” y emerge el descubrimiento colectivo, la inteligencia social, la poética geek, la verborragia entre cables. Nuevas conexiones y múltiples sinapsis.

No se piedan este recorrido! http://conectarlab.com.ar/los-primeros-100-dias-de-conectarlab/

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