deshoras

del otro lado del río, hay un paréntesis latente.

Era verano, de un año verde, un año terminado en 3,

arriesgarse era el objetivo

no importaba quién saliera herido.

Más de uno, vio sus ojos rasguñados.

quizás aprendimos a perdonarnos

ambos dos, dejamos ir a un otro que esperaba con abrazos

ambos dos, nos disculpamos a destiempo

¿Se puede esperar?

La filosofía de todos los mundos y todos los tiempos, sigue cuestionándose desde el mismo lugar

¿Pudo mi perdón, retener una partida? ¿Si finalmente vi la espalda de un navegante profundo?

¿Podrá el tuyo, reconstruir/nos?

Sin ansiedad, sin pena, sin apuro, extraordinariamente, voy dejando que del otro lado del río, el miedo se opaque, la primavera se resignifique y no seamos los mismos, los que volvamos vernos.

 

Comments are closed.