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#anitaclarita
Filed under: | Tags: | febrero 22nd, 2010
Dicen que la forma en que recibís al mundo, la forma en que el mundo te recibe, es pauta de cómo te tratará más luego, de cómo será tu bendita existencia. Dicen tantas cosas, me han dicho tanto desde el cuatro de julio de 1989, que ya sólo escucho quien me da pautas y ojos, para seguir naciendo. Para seguir recibiendo nuevos mundos.
Nací prematura, apuradísima, nací de milagro. Y nos salvamos tanto mi mamá, como yo. Casi inexplicablemente. Casi, por alguna razón. A mi criterio, fue por alguna misión que creo haber descubierto, de manera paulatina a lo largo de mis breves pero exasperadísimos años… nací para escribir, para leer, para comunicar, para expresar mi pasión por crecer, por creer, por CREAR y para movilizar, para abrir cabezas por medio de esas mismas palabras, que son “ensalmos”, que “dan vida a la vida”.
Provengo de una familia humilde pero por sobre todo muy trabajadora: mi mamá es docente, de grande siguió estudiando y ascendió a la Dirección de la Escuela Pública del pueblo. Mi papá jamás pudo estudiar siquiera la secundaria, y sin embargo sostiene con integridad su taller de electricidad. Y se perfeccionó en equipos satelitales. Soy la mayor de cuatro hermanos: Ana Laura (19 años, estudiante efervescente de Arquitectura, niñera), Manuel (17 años, futuro estudiante de Ciencias Políticas, colaborador del taller de mi papá) y Gaspar (15 años, estudiante secundario, que ahora coordina el blog de la Comuna Local, producto de Pujato 2.0, un proyecto presentado hace un año). Entonces y por más que vivamos cerca de una ciudad grande como Rosario, siempre exisitieron limitaciones. Física, geográficas, económicas. Pero nunca ideológicas: nos enseñaron a hacer para ser. A trabajar hasta deshidratar los días, a entregar lo mejor de cada uno, en cada situación, siempre…
Hoy puedo estar orgullosa de mi pueblo, de Pujato, del que tantas veces quise irme, pero tantas veces me dio razones, personajes y espacios para que vuelva y le escriba. Es así…los Pujatos, somos así. Complejos, extraños. Mi historia literaria, empezó con una historia literaria, narrada en Pujato… “El club de los anti-perfectos”, fue mi primer cuento con reconocimiento internacional, cuando sólo tenía doce años. Del pueblo uno se quiere escapar, permanentemente. Pero no quedan espacios, no hay donde salir, no hay vetas desconocidas ni rincones o esquinas no transitadas y que no te espíen. Paradójicamente, sólo cuando lo quise, superé todas sus barreras.
De ahí, mi adolescencia fue puro cuento: escribí mucho, de a ratos, gané premios, de a ratos perdí amigas, recuperé voces, imaginé besos, versos. Y trabajé a morir, trabajé para ayudar a mi familia, porque somos muchos, y humildes. En casa, sobran los libros, y faltan zapatillas de marca, y hubo veces, que faltaron zapatillas…entonces, con el ejemplo de una abuela monumental, “La Piru” hicimos siempre lo máximo que pudimos. Pero nuestro leit motiv fue siempre ser honestos y creativos. Y no es fácil la cotidaneidad para quienes no tenemos ganas de competir por un espacio de brillo, en un “mundo mundano”.
Por eso, los libros han sido siempre mis alidos. Por eso la Universidad, acceder a sus puertas y a sus tantísimos universos, fue la mayor superación que lloramos en casa. Antes, ni mi mamá ni mi papá, pudieron, aún quisiendo tanto, formarse en ese nivel. Y con toda la pasión del mundo, con nuestros trabajos actuales, lo estamos logrando…
Y nuestra vida, también me dijeron, está hecha, en buena parte de nuestros encuentos. Y uno de mis tantos encuentros, me condujo hasta un Alejandro, ahora un padrino postizo, que me regaló mi primera computadora. Por medio de ella, un invierno, llegué hasta otro Alejandro, el Magno. Alejandro Piscitelli, un referente nacional e internacional en materia de educación y nuevas tecnologías, un “maestro ignorante”, disruptivo, apasionado y apasionante. De su mano virtual, llegué al universo de la web. Y entonces, finalmente, ahora trabajo de lo que me emociona: enseñar. Enseñar y aprender con, desde y por la web. Pero por ese bendito útlimo Alejandro, y también ocasionalmente, por una bendita Heloísa Primavera…conocí a Ezequiel Ander Egg, director de una consultora internacional: Instituto de Ciencias Sociales Aplicadas. Fui nombrada Directora del Departamento de Comunicación de la misma. En estos momentos en plana redacción e investigación para reeditar un libro sobre periodismo popular, de lo analógico a lo digital.
Así, el nacimiento me marcó la vida. Así vivo. Queriendo saber tanto, cada día, un poco más, cada día algo distinto. Cada día, algo que pueda hacer, un poquitito mejor, este mundo. Que me permita reescribirlo….así, es mi historia de superación, la historia de mi familia. Trazada y marcada por las palabras, por las instituciones que nos formaron, que nos dieron más alas, para seguir adelante. Claro que la universidad (en mi caso, estudios de Comunicación Social) es para todos, una herramienta sumamente eficaz de superación. Y lo sabemos, porque al llegar, llegaron, mis papás, mi abuela y sus infinitas y mágicas historias.
Este sitio es un regalo de otro amigo que se me cruzó en la vida, Raúl Drelichman.Esta página es un gran compendio de mis ideas, proyectos y pasiones. De las que fueron y quedaron registradas en otro blog, de las que serán.